Incertidumbre existe entre los miembros de la Corporación Regional de Ciencia y Tecnología, pues su objetivo de aplicar la ciencia a la producción local es ahora más necesaria para dar saltos cualitativos que superen el atraso que provocó el terremoto.
Según un informe de 2005, la Región del Bío Bío produce el 15% de la ciencia del país y cuenta con un nodo industrial de gran complejidad, que incluye manufacturas metalmécanicas, químicas, forestales y pesqueras, que podrían ser directas beneficiarias del conocimiento producido en terreno.
Paradójicamente, el mismo informe señala que la oferta y la demanda en ciencia, tecnología e innovación no se produce. La explicación: el desconocimiento de los mecanismos de financiamiento público y la desconfianza entre los actores impedían un mayor acercamiento entre Estado, empresarios y la academia.
El informe fue elaborado por la Corporación Regional de Ciencia y Tecnología, Corecyt, mesa que agrupa a los tres actores para definir obejtivos, estrategias y metas a corto y largo plazo. Y desde su creación, en 2004, el organismo ha actuado exitosamente como un punto de encuentro entre quienes necesitan ciencia y quienes están en condiciones de producirla.
Sin embargo, y pese a que entre los involucrados se evalúa muy bien el rol de Corecyt, éste no ha podido reanudar sus funciones este año.
Preocupaciones inmediatas
La primera causa aparente para la inactividad de la mesa es el Gobierno Regional, que convoca este consejo, no ha citado a sus integrantes por concentrar su atención en la reconstrucción.
Jacqueline van Rysselberghe, intendenta de la Región, explicó que “hemos ido construyendo las instancias en la medida en que se han ido formando. Hay algunos que efectivamente no están funcionando, pero no me paece importante ahora”.
A este respecto, Jaime Baeza, director de Investigación de la Universidad de Concepción y miembro de Corecyt, se muestra comprensivo. “El tema de la innovación-aclara el académico-hay que tenerlo permanentemente presente, pero con el terremoto, con las instituciones, las comunidades y las organizaciones recién armándose, es entendible el retraso”.
Baeza explica que producto del cambio de gobierno, Corecyt no es la única institución ligada al ámbito de la tecnología y la innovación que aún no se activa. “Los interlocutores como Corfo o Innova recién se están constituyendo a nivel nacional y hace poco que están en funciones. Hay que esperar. Esto ocurre con l0s cambios de gobierno”.
Otro miembro de Corecyt qye demuestra añoranza es Leoncio Toro, gerente general de la Cámara de Producción y Comercio de Concepcion (CPCC). Para el representante, el rol de Corecyt es crucial, sobre todo en la Región. “Era una muy buena instancia para desarrollar la oferta y demanda de tecnología entre los privados y las universidades de acá. Es lamentable que hasta hoy no hyamos tenido noticias”.
Es que Corecyt había consolidado una posición relevante como mesa de diálogo propositivo, originándose desde la mesa actividades importantes.
Mariella Gutiérrez, directora de Investigación de la Universidad Católica, recuerda que “en el período en que participé hubo muchas iniciativas, seminarios y talleres. En su momento fue importante la presencia de Corecyt”.
Abril de 2009
El excusable retraso manifestado por la actual administración regional adquiere un cariz más oscuro cuando se toma en cuenta que la última reunión de Corecyt data de abril de 2009. Este es finalmente el punto que preocupa a la comunidad científica local.
“Desde entonces ya ha pasado más de un año. Esto no ha sido producto ni del terremoto ni nada, es una situación anterior, declara Mariella Gutiérrez.
Según Gutiérrez, las funciones de Corecyt han sido asumidas por una nueva institucionalidad, la Agencia de Innovación y Desarrollo Productivo, en la que Corecyt no ha quedado bien integrado.
Para Leoncio Toro, en cambio, la función de una y otra institución no tiene puntos en común. “Corecyt tenía otra finalidad: funcionaba coordinando con la agencia, pero iba más al detalle”, afirma Toro. Para el gerente de la CPCC, la clave del éxito de Corecyt era su énfasis en el diálogo. “Poco a poco-explica-se iban acercando las posiciones, lo que no es tan fácil, porque cada uno tiene sus intereses”.
Es poco probable que, por su estructura, Agencia de Innovación y Desarrollo Productivo pueda replicar esta capacidad de generar acercamiento entre los actores. “Apunta a otros problemas”, finaliza.
Pero Jaime Baeza se muestra confiado. Para el académico de la Ude C, a medida que se vaya retomando la normalidad, Corecyt recuperará sus funciones. “No hay duda de que hay un espíritu muy positivo y se van dando los pasos para poder reactivar el interés de la Región por la innovación”, afirma.
“Mirando a futuro-agrega por su lado Toro-es lo que hay que hacer para que se aprovechen realmente las capacidades instaladas en la Región”.
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